Nacido en Ciudad Piar, un 02 de diciembre, dice el manuscrito de la partida de nacimiento asentada en el Registro Civil del Municipio.
Según él no ha sido niño prodigio, no tenido habilidades para ser artesano (carpintero, soldador, latonero, mecánico, barbero, pintor, actor, etc), ni toca ningún instrumento. Estudió solo, sufrió solo, solo luchó contra el trágico cotidiano, creció sin derrochar, logró abrazar el mundo social y político, por eso las relaciones que ha tenido a su edad.
A sus padres les debe la vida; a los demás el buen trató; y la lucha diaria por sobrevivir  en esta selva de cemento me enseñó a tener colmillos y garras; más tarde la piedad humana me ha enseñado a sonreír.
He vivido y disfrutado, no sé si más, que otro cualquiera, he viajado mucho por mi país, me atrevo a decir que conozco todas las regiones, ciudades, pueblos y caseríos desde mi natal Guayana hasta el Occidente.

Estoy mirando atrás y puedo ver mi vida, no he manejado las riquezas de mi país, no he sido actor político, ni corresponsable de la administración pública, no tengo culpa de la crisis que atraviesa mi patria, como ciudadano y empresario he sido también afectado por la debacle económica, social de Venezuela.
No he recibido compensaciones, pero he seguido luchando sin vacilar, tratando de vencer las decepciones, sin hacer juicios de presunción a los demás.
A lo largos de estos años también he perdido pero no he guardado tiempos amargos. Yo aprendí a no renunciar, arremeter hasta el azar hasta perseguir mis sueños. Cada quien decide y escoge el escenario donde quiere luchar para alcanzar sus sueños como dicen los astrólogos o metas como dicen los científicos. Yo en lo personal tomé la decisión de hacerlo desde mi país y desde la ciudad que me adopto cómo un hijo El Tigre. 

En lo personal no creó en los signos del zodíaco, creó en la fuerzas del universo, en el Dios dador de vida y en mi espíritu de lucha.

Aprendí que miedo es solo una palabra, muy peligrosa por cierto porque te inmoviliza, en cambio fe es otra palabra pero que tiene poder de cambiar tu vida. 
Alguien muy amigo en El Tigre, profesional de altísimo nivel Dr. Nelson España me recomendó que viera la serie Merli por Netflix, que no la viera sólo, que la disfrutara con mi adorada María, luego de hacerle caso y ver la serie entendí que fue hecha para mi.
Cualquier parecido a mi vida es pura coincidencia del autor, así me dijo mi amigo Dr. José Manuel Ferreira que también la vio junto a su esposa la excelentísima Dra. Lisbeth Rodríguez y que ambos me conocen.

En el año 2014, comencé un proyecto junto a grandes amigos con rectitud de conciencia, los hermanos Rodrigues Da Cova Joao Rodrígues Da Cova, Manuel Rodrigues y José Rodrigues Da Cova, ha sido un transitar de esfuerzo, trabajó y de ahínco que pronto se verá cristalizado, no ha sido fácil en esta Venezuela pero tampoco ha sido imposible.
Igualmente hace un año he tenido un proyecto de vida para ayudar a dar calidad de vida a nuestra región y junto a grandes amigos entre ellos Armando Medina Golindano, Victor Riffi, Carlos Castillejos, Kent Bravo, Jose Dos Santos Luces,Adrian Goncalves, Yuly Obregon,Angel L. Obregon,Yolis Plaza, las hermanas Leon Urbano, Jose Giron,Jose Manuel Ferreira, Angel Garrido, Maria Elena Firmino C, Enma Filgueira de Rodríguez, Zulay Balbas, Daisy Luna Carrión y mi adorada Maria Griffith, lleva por nombre Fundacerbo Cerro Bolívar y su eslogan es «Una mano de hierro solidaria en la defensa de los Derechos Humanos»…
Tampoco ha sido fácil construir este proyecto, ha estado lleno de contratiempos y algunos inconveniente de orden político, social y económico por la misma situación de nuestra Venezuela, pero hoy día también lo veo más cerca de cristalizar este anhelo de todos los involucrados y de la comunidad que está más carente que nunca de los elementos básicos de vida garantizado en la constitución de la república y en el tratado suscrito con 198 países ante la ONU.

Como descendiente portugués junto a un gran amigo Diplomático de carrera Dr. Mario Maia hemos constituido un proyecto para atender a la comunidad lusitana del Oriente de Venezuela que ha contribuido con su trabajo al desarrollo de esta región y que hoy día también sufren los avatares de la crisis económica, lleva por nombre Fundación Luso Orientales.

Mi amigo Dr. Francisco Moreno, decano de la universidad Latinoamericana y del Caribe suele decirme que los grandes proyectos y los estudios doctorales son para personas ocupadas, las personas desocupadas tienen tiempo para evaluar y hacer juicios a priori de pasillos (chismes),suele decirse aquello que en su mente se crearon y buscan siempre un coro de seguidores que están esperando el primero que lancé la piedra, pero en el momento en que alguien se atreve a desarrollar un proyecto, ser creativo, siempre acaba siendo señalado y criticado, en vez de unirse y apoyar.

Mi amigo ya fallecido profesor Félix me decía: «Luis lengua lo que desgasta es caramelo» y mi amigo Dr. Luis Peñalver considerado el padre de metodología de la investigación de Latinoamérica suele decirme: «Tocayo la gente lleva la mortadela en la sangre».

No es fácil por tanto mantener la coherencia entre aquello que uno piensa y luego hace. A menudo, sabemos lo que sentimos pero acabamos comunicando justo lo contrario. Lo hacemos por condicionantes sociales, por temor a hacer daño o llamar la atención.