El productor agropecuario y dirigente de Vente Barinas, Juan Miguel Vega, ha sido un hombre del campo que conoce la realidad del país, en sus tantos y tantos años, bregando en ella, por eso tiene autoridad moral para hablar del sector agroalimentario venezolano, que como todos sabemos está estrechamente vinculado al debilitamiento de la producción y se agudizó con el gobierno de Hugo Chávez, cuando asumió el poder en 1999,impulsando nuevos cambios, orientados básicamente a garantizar la seguridad alimentaria de la población a través de la creación de empresas estatales de abastecimiento como Mercal y los clap.

Sin embargo, para Vega, el problema de abastecimiento alimentario en los actuales momentos no es difícil de resolver, a pesar de ser un caso que data de muchos años incluso en la parte de la cuarta república, ya que en el sector rural, no se tiene como tal, la propiedad legal de la tierra, aunque digan por allí, que la tierra es de quien la trabaja; y sin esa legalidad, no se tiene acceso a créditos por parte de la banca comercial o publica, entonces la inversión es casi nula.

No hay apoyo oficial ni privado, porque las grandes decisiones en esta materia, las realizan cúpulas como Fedecamaras y sus asociaciones filiales, sin tomar en cuenta a la base que son los productores en cada municipio del país, que en definitiva, los productores no podemos hacer valer nuestros derechos, ya que están secuestrados tanto en el alto gobierno como las mencionadas cúpulas empresariales dijo Juan Manuel Vega.

En Venezuela, no se han empoderado, las políticas en esta materia, no existen proyectos; por eso la solución debe comenzarse invirtiendo la pirámide, es decir yendo al campo a fajarse con los productores y ver como se vive en el campo indicó Vega.

El Gran Plan Agrario de la Nación siempre ha venido de arriba hacia bajo, lo que controlan el gremio empresarial de los productores empresariales y el gobierno, ellos fijan todo a su gusto; pero cuando decidan cambiar se podrá cubrir la demanda nacional y hasta exportar, y no seguir con el plan de exportación, que beneficia algunos pequeños grupos, donde impera la corrupción destaco Juan Miguel Vega desde la capital de llano,Barinas.

El abastecimiento agroalimentario en Venezuela se ha caracterizado por haberse estructurado en función del consumo de la población concentrada en los principales centros urbanos, y ha estado determinado en gran medida por la progresiva vinculación del sector agroalimentario venezolano al sistema agroalimentario configurado a escala internacional.

Este vínculo se tradujo, en la práctica, en un alto grado de dependencia de las importaciones de materias primas para su procesamiento agroindustrial. De esa forma, el consumo alimentario de las ciudades en las cuales se concentró la población y el patrón internacional de abastecimiento definieron la configuración del sistema agroalimentario venezolano y, por consiguiente, la estructura de producción agrícola, la agroindustria, las formas de organización de abastecimiento y el consumo.

La relevancia económica y el poder de los diferentes agentes socio-económicos que operan dentro del sector agroalimentario tenderían a re-configurarse, lo cual generaría un re-ordenamiento de las relaciones sociales y transformaciones significativas en las estructuras de poder.

Esto implicaría la configuración de un nuevo esquema socio-productivo,que supone la incorporación de pequeños y medianos productores nacionales de alimentos como proveedores de Mercal y los CLAP, así como el desarrollo de las economías regionales en condiciones más favorables.

Esto incrementaría las oportunidades de los agentes económicos, y la sociedad propendería a una situación que puede definirse como vía eficiente de adaptación institucional, a menos que los agentes que participen en esas negociaciones –políticos, burócratas, empresarios, etc.– carezcan de incentivos para que las empresas estatales logren consolidarse.

En efecto, puede ocurrir que tales agentes no estén interesados o estén incapacitados para conformar una adecuada administración logística, un conveniente sistema de vigilancia y un eficiente funcionamiento de la denominada «contraloría social».

Por lo tanto, teniendo en cuenta que no existen realidades invariables, se concluye señalando que el fenómeno analizado hasta aquí debe entenderse como un proceso, en tanto articulación entre el presente, un pasado no acabado y un futuro posible.

Enrique López Alfonzo
Periodista venezolano independiente
584245428120