Los sectores colombianos que colindan con las parroquias ecuatorianas de Urbina, El Carmelo, Julio Andrade, Tufiño y el ducto binacional, en Carchi, utilizados para movilizar a los inmigrantes entre los dos países, en los últimos días registran un marcado silencio.
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Los vecinos que prefieren el anonimato para evitar represalias aseguran en voz baja que quienes lideran las bandas de coyoteros serían venezolanos, que desde hace tres semanas, operan en las noches.
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Los supuestos coyotes contratan vehículos ecuatorianos o colombianos y pagan en algunos lugares una suerte de peaje en algunas fincas y haciendas asentadas en los dos países.
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Tras el bloqueo de algunos caminos y trochas, la nueva modalidad es llevarlos por picas y ríos, arriesgando sus vidas debido a que movilizan los escarpados y estrechos caminos que comunican a los dos países