ESPÍRITU SANTO DE DIOS. EXISTENCIA (PARTE I)
“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.” Hechos 2:1-4.
Me encomiendo a ti espíritu de Dios, penetra en mi estructura, permítame adentrarme en tu andar, en el pensar y muévete en mi, muévete en mi, Dios Espíritu, toca e insértate y entrelázate en mi mente, mi corazón, mi alma, para el desarrollo de tu obra; permítame discernir tus caminos, tus sendas, tus huellas, que me coadyuven en desarrollar con ahincó y denuedo, el conocerte en tu esencia, llena y rebosa mi copa, bautízame en espíritu y fuego para andar en espíritu y verdad, con ello lograr reflejarle al mundo tu accionar; como se aprecia en el comienzo del mundo; en Génesis 1: 2, de su santa obra: Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas; he allí el inicio de su persona en el estamento del mundo; como integrante de la deidad, Padre, Hijo, Espíritu Santo, que su unificación es el DIOS Viviente, Rey de Reyes, Señor de señores, Juez omnipotente, omnisciente, omnipresente; ya que, en el poder del Espíritu Santo, somos transformados a Su imagen y semejanza, día a día, que produce en nosotros el contentamiento interior, de allí que debemos estar muy atentos y guardar nuestro corazón, porque de él emanan los ríos de la vida, pues esos son los corazones, que buscan al Señor, aprenden oh hermanos cristianos y no cristianos, a estar satisfechos en cada situación de la vida; la persona que está contenta es aquella que no está acosada por la envidia o la codicia, la maledicencia, ni atesora concierto para delinquir en su corazón, Sentirnos cómodos con la situación de nuestra vida, es encender un corazón que esté contento con nuestra vivencia, conforme a la del Cristo Jesús y mantenernos alejados de una actitud de codicia o envidia perniciosa, nos permitirá vivir una vida cristiana conforme a la palabra, porque nuestro Dios ha dicho ‘Nunca te abandonaré, ni te desampararé jamás’; y es el espíritu santo en nuestro ser como Templo y morada, el encargado de hacer posible las promesas del Dios todo Poderoso en nuestra vidas. Aleluya. Selah.
Veamos por donde nos encamina el Espíritu Santo de Dios, que es el Dios mismo, que continúa en la tierra la obra de Jesús, el Cristo redentor, y les dejare al consolador para que sea su ayudador, su Abogado, su intercesor, su amigo, a los creyentes, dentro de sí, su templo y morada, cuya meta o propósito es enseñar la verdad y convencer del pecado al mundo. Pero observen el historicismo que decanta el manual de vida. ¿Cuántas veces se habla del Espíritu Santo en la Biblia?, Entre los nombres usados para el Espíritu Santo en el Antiguo Testamento, la expresión “El Espíritu del Señor” ocurre por lo menos 25 veces; “Espíritu de Dios” 14 veces; y “Espíritu Santo” 2 veces; Aún cuando las enseñanzas o están del todo desarrolladas, lo rudimentos de la doctrinas están claramente trazados por el espíritu en quien Dios sembró el ánimo de proyectar su obra. En la misma línea, ¿quién es el Espíritu Santo, digo. Quién es el Espíritu Santo? Es el Espíritu Santo, la tercera persona de la Santísima Trinidad del cristianismo. El Espíritu Santo es una persona distinta del Padre y del Hijo primera y segunda persona de la Santísima Trinidad, pero posee con ellos una misma naturaleza y esencia divina; Pero entonces, ¿qué es el Espíritu Santo en la Biblia?. En la teología judía, el Espíritu Santo es nombrado como «Ruaj Hakodesh», expresión que puede traducirse como el «aliento de Dios» o «Espíritu de Dios». Dicho Espíritu es una personificación del poder creador y vital divino a través del cual Dios participa en la creación y opera sobre ella; Pero ustedes, amados hermanos, edificándose en su santísima fe, orando en el Espíritu Santo, consérvense en el amor de Dios, esperando ansiosamente la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. Tengan misericordia de algunos que dudan. A otros, sálvenlos, arrebatándolos del fuego; y de otros tengan misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por la carne. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Aleluya. selah.
En este segmento debo dar gracias al santo espíritu de Dios, por el trato espacial que ha tenido para con este siervo, su siervo, por cómo ha puesto gracia en mi para atesorar su existencia; pero no es tanto como quisiera, por cuanto David el siervo más amado por el Dios todo poderoso, en sus plegarias de arrepentimiento, pidiendo purificación, el salmista amado decantaba; purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente salmo 51: 7 al 12. Allí el salmista deja bien sentado la existencia de la persona del Espíritu Santo, aspirando ser protegido diariamente de su presencia; lo que nos ratifica a los cristianos y temerosos al Dios viviente, practicantes de la sana doctrina, de la senda antigua, Padre, hijo y Espíritu Santo, distantes de las apostasías; que el Espíritu Santo de Dios es una persona, y ello porque posee las características de la personalidad.
En otras palabras, POSEE INTELECTO, EMOCIONES Y VOLUNTAD. Una fuerza ó un poder ó un ente etéreo ó una manifestación insustancial no tiene intelecto, ni emociones ni voluntad; pero la Biblia nos habla de que el Espíritu Santo sí tiene estas tres características de la personalidad, adentrémonos en ello, el INTELECTO: se desprende de 1 Corintios 2:10-11 que nos dice: «Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu»; cuando Pablo está hablando de «nos las reveló» se refiere a principios, palabras, conocimiento; y una fuerza no revela conocimiento. En el versículo 6 dice: «Sin embargo, hablamos sabiduría»; y ¿esta sabiduría de dónde?, la sabiduría que Dios da, y ¿quién nos da esa sabiduría?, versículo 10: «Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo más profundo de Dios», y miremos el versículo 11, precisamente hablando del Espíritu de Dios, luego habla del espíritu del hombre, entonces mire la comparación: Espíritu de Dios -espíritu de hombre. Nadie duda que usted es una persona, ¿cómo pudiéramos dudar que el Espíritu Santo es una persona? si hasta lo compara con usted mismo; versículo 11: «Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Como templo y morada; Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios». Aquí hay una directa comparación del Espíritu Santo con el del hombre, en el sentido de que hay esa habilidad de conocimiento. ¿El hombre puede adquirir conocimiento? -Sí; exactamente así el Espíritu Santo, y está comparándolo directamente con usted; usted no es una fuerza, no es un ente etéreo, -NO!, es una persona, y aquí se compara al Espíritu Santo con nosotros las personas, por lo tanto, el Espíritu Santo es una persona porque tiene intelecto. Desplácense y vean a (Romanos 8:27; 1 Corintios 2:13).ahora le sumamos las EMOCIONES. Veamos lo que al respecto nos dice Efesios 4:30 (que por cierto es con efesios donde el ESPIRITO SANTO COMENZÓ A TRATAR DE MANERA ESPECIAL ESTE SIERVO; testimonio que será develado en la próxima entrega) dice: «Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención», otra versión dice: «no entristezcan», ¿se puede entristecer a una fuerza? -No, no se puede entristecer a una fuerza. Una fuerza desaparece, una fuerza actúa, empuja, pero no se entristece. Además una fuerza cesa, pero jamás se entristece. Una fuerza se apaga, no se entristece. En Romanos 15:30 habla del gozo del Espíritu; y en Santiago 4:5 habla de que el Espíritu Santo es celoso, es celoso cuando te ve a tí compartiendo con el mundo, haciendo la malo, en la práctica de las inmundicias del mundo. El Espíritu Santo puede usar su intelecto, emoción y su VOLUNTAD, para decidir lo que él quiere hacer. Sobre el ejercicio de la voluntad del Espíritu Santo también Hechos 16:6-11 y Gálatas 5:17. En Gálatas 5:17 habla de que nosotros nos sometamos a la voluntad del Espíritu Santo, dice: «la carne es contra el Espíritu, el Espíritu es contra la carne; SIGNIFICA: QUE QUIEN SIEMBRA PARA LA CARNE, SEGARA CORRUPCIÓN Y QUIEN SIEMBRA PARA EL ESPÍRITU SIEMBRA VIDA ETERNA; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis la que quisiereis», y luego dice versículo 25: «andemos por el Espíritu», es decir, bajo la dirección del Espíritu Santo de Dios. El Espíritu Santo es una persona porque actúa como persona. El Espíritu Santo habla, en Hechos 13:2 dice: «Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado», por cierto, aquí está otra vez la voluntad del Espíritu. El Espíritu Santo llama al ministerio. Muchas veces decimos: «Dios me llamó», pero realmente la persona encargada de eso es el Espíritu Santo. También sobre que el Espíritu habla está en 1 Timoteo 4:1. El Espíritu Santo enseña, en Juan 14:26 dice: «Mas el Consolar, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y (él) os recordará todo lo que yo os he dicho». Nos enseña y nos recuerda, ¿quién?, el Espíritu Santo. ¿Puede una fuerza hacer eso?, de ninguna manera. También en Nehemías 9:20. Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles, y no retiraste tu maná de su boca, y agua les diste para su sed. (EME AQUÍ. DONDE TAMBIÉN HAY TESTIMONIO DEL ESPÍRITU SANTO DE DIOS PARA CON ESTE SIERVO, que también será develada en la próxima entrega. HASTA AQUÍ esta primera entrega o Primera parte del ESPIRITÓ SANTO DE DIOS.
MI ORACIÓN: Glorioso padre celestial, me presento ante ti, tu Dios, temible, formidable, que estas en el monte alto, en medio de querubines, que guarda el pacto y la misericordia, para aquello que te aman y guardan sus mandamientos, ten misericordia de tu siervo, hazme el renuevo de tu gracia cada día, que seas tú tomando control de mi existencia, ayudándome a permanecer en tus caminos, en atesorar tu palabra, que es lumbrera a mis pies y luz a mi camino; permíteme espíritu santo ser mi ayudador, mi consolador, se mi amigo, encamíname en espíritu y verdad al mundo sobre natural, que el padre nos dejo para andar en sus obras, hechas antes de que existiera, en el vientre de mi madre, tu sierva CARMEN BLANCO. En tus manos estoy, se conmigo espíritu santo, dame de beber, que quiero más de tu espíritu y tu presencia, quiero más de ti. En el nombre de Cristo Jesús Amen.
DULCE SERA MI MEDITACIÓN, ME REGOCIJARE EN JEHOVÁ



