El Pez Espada y la Aguja Azul son dos hermosas especies marinas que tienen fuerza indómita. Una vez que alguno “pica la mosca”, fluye adrenalina entre los nautas. El señuelo aferrado a la boca del pez con un anzuelo que lo perforó sañudamente y un cambote de marineros (la cayapa) auxiliando al sostenedor de la caña doblegan la resistencia del animal. Si lo conminan a la brava jamás lo izarán al bote. Un pescador experto sabe que debe soltar el sedal y rebobinarlo infinidad de veces hasta que el pez, agotadas sus fuerzas, se extenúa y puede ser subido a bordo. Aun en esas circunstancias lucha denodadamente por su libertad y por su vida.

Es una situación similar a la contienda asimétrica entre un demócrata; y un autócrata apalancado en las armas de la república y usufructuando todos los poderes públicos. Aquellos que no se posan genuflexos son anulados por “desacato” sin explicarles a quién dejó de obedecerse, ni bajo qué sustento. Eso se ha vivido en los últimos ocho años en particular. Chávez edulcoraba mejor el ricino.

Esta etapa dura, madurista, se inicia luego de aquél discurso inaugural de Henry Ramos Allup, asumiendo la presidencia de una AN que nació chucuta por dos trances previos, aceptados sin luchar, contrario al valiente espécimen de los mares.

El primer pasaje, borracha de euforia por el éxito del 2015, la MUD permitió dejarse timar varios diputados. Disponiendo de las 2/3 partes del quórum (en la raya) se omitió reclamar diputados ganados (y escamoteados) como el octavo de Anzoátegui, por ejemplo. Ni siquiera hubo el amago de un conflicto y por ello la AN anterior, que finalizaba su mandato, eligió entre ruletas y dados al TSJ con su particular criterio, irrespetando la Carta Magna y toda literatura jurídica de la materia. Y dada tanta mansedumbre, antes de que se juramentara HRA, Diosdado ordenó a la Sala Electoral inhabilitar a los cuatro diputados de Amazonas, tres de ellos de oposición, esquilmando a la MUD de la mayoría de 2/3 necesarios para poner orden en la pea institucional que irrigó el Psuv los cinco, o diez, o quince años anteriores.

Aún a mediados de diciembre/2015, en todo el país, y en especial en Caracas, la euforia burbujeaba en la copa de la exuberante expectativa por haber derrotado al chavismo. Para evitar contraofensivas oficialistas, habría sido muy ejemplarizante y viril, ese diciembre/2015 convocar a una masiva manifestación popular que conjurara los gaspaleos de un Psuv en la UCI que halló oxígeno en la abulia de la MUD y del G4. (La sola convocatoria a una Gran Protesta, habría desmontado toda conjura). La Fanb arrugaría conminando al decoro. Esa negligencia (lo es) hizo posible lo imposible. Ahora estamos (como país) más enterrados que nunca en nuestras propias fosas, con una oposición (?) pulverizada y desconcertada, sin mañana cierto y compulsando a que silenciemos la conciencia histórica por antipolítica. ¿A quién atribuir tanta ineptitud?

Analizar de allí en adelante resulta casi innecesario, salvo la entrega de Julio Borges a Maduro de aquél país que hasta el momento en que se consensuó negociar en República Dominicana, estaba en pie de guerra en todas sus ciudades y hostigaba al gobierno contra las cuerdas. Borges ordenó el cese de lo que Maduro denominaba “las guarimbas” y con ello Borges entregó el único dispositivo de persuasión con que contaba la oposición. Maduro, exaltado, gritó estentóreo: ¡He logrado la paz! ¿Lo recuerdan?

Y un añadido gazapo político. El adelanto por Maduro de las elecciones presidenciales para Mayo del 2018, fue utilizado por la MUD como excusa para desertar alegando no haber girado el biombo para la candidatura opositora. Fue más error de Maduro, porque si espera hasta diciembre igual la oposición no habría logrado unirse en torno a nadie. Podríamos aceptar que hasta allí todo es historia y que en lo adelante se corregirán entuertos. No es así. No existe ese “en lo adelante”. No aún. Los partidos del G4 jugaron con la gente hasta que el país se cansó y arrinconó a esa mínima expresión política (junto al Psuv) en un esmirriado 7%. Cuando comentamos estos yerros hacemos “antipolítica”. Una coartada, más para que nos silenciemos. Antipolítica no es sinónimo de anti-torpeza. Quienes advertimos al lector (aspirando se pivotee) sobre la toxicidad de ciertos partidos, no solo, no jugamos a la antipolítica, sino que instamos a que no se aventure con la credulidad del ciudadano. Y ofrecemos razonamientos que pretenden justificarse con victimismo.

Silencio en la noche…
Cada día aparecen manifiestos relacionados con la situación del país. El penúltimo, que ofende a la inteligencia, fue la Carta de los 25. Y el más reciente, que enaltece al análisis político lo escribió Alonso Moleiro esta misma semana. (Hijo de gato). El talentoso colega hizo una disección ultra sensata del país que estamos viviendo en este momento, que a diferencia de “la carta” (de la que alguno silenció toda crítica porque hubo rúbricas honorables) Alonso, con mucha elegancia ofrece una radiografía del percance político del país venezolano. Ambos pecaron de una omisión. “La carta” lo hizo exprofeso para beatificar a Maduro ante los ojos de Joe Biden. (Aún Gil Yépez observa avances por el TSJ). La de Moleiro navegó la ortodoxia política, que sin demonizar a lo demonizable lo hizo. Nosotros creemos que para evitar que nuevos incautos tropiecen con la misma piedra hace falta despejar un primer aspecto: ¿Cómo se resuelve el problema?

Primaras.
El desiderátum no tiene otra salida que un tamizado primario para seleccionar al abanderado de oposición (¡ya!) y cortar el debate estéril. Varias invitaciones ha recibido el G4 para definirse en tal aspecto. Esta misma semana voceros, no sabemos si autorizados por HRA, aseguran que en AD se propondrá a Carlos Prosperi. Sería un gran avance. Un rostro nuevo. PJ, dicho por Tomás Guanipa, va a un proceso interno, lo cual, aunque no colide con la selección de su candidato, ni la obsta, seguro la posterga por la convocatoria convencional. UNT es Manuel Rosales y Rosales dijo que él será candidato. En VP Leopoldo aspira competir pero desde el exilio al estilo Puigdemont. El CNE no permitirá su participación de resultar seleccionado. ¿Debe esperarse a que PJ realice su evento convencional y que Leopoldo López decida quién resultará ungido? De cuatro miembros del G4, solo UNT “definió” su candidato. AD hará una escogencia interna como PJ. ¿Cuándo? Nadie lo dice. ¿Es antipolítica hacer ese reclamo? Claro que no. (Es extorsión defender la opacidad). Supongamos que AD y PJ decidan nominar este año 2022 su candidato a candidato. No es seguro. HRA y los Guanipa no lo han decidido. Pero supongamos que sí. Falta Leopoldo (VP). ¿Aceptarán AD y PJ convocar primarias sin VP? Posible que no. Esa serla la coartada para no hacerlo, o quizás para no medirse con Andrés Velásquez y tal vez con María Corina Machado. ¿Qué hacer? Jugar a la única opción posible: realizar primarias sin el G4, no porque alguien lo esté excluyendo, sino porque para elaborar un Programa de Productividad Nacional, esa elección primaria debe realizarse, a más tardar en el tercer trimestre de este año, o quizás en octubre. Non plus ultra. ¿Se medirá Carlos Prosperi no autorizado por HRA? No lo creemos. El G4, el 2024, aún sin candidato, amenazará con abstenerse. La cúpula peciolar de AD/PJ/VP coreará ese mutis. No así la militancia y simpatizancia. Rosales sí se lanzará. Maduro estará gozando una y parte de la otra. Andrés Velásquez protagoniza la emersión que perturbará el jolgorio rojo desde Salvemos a Venezuela y la disidencia opositora investirá a José Brito candidato presidencial. Será una buena contienda si lo permiten. (Suena el gong. ¡Seconds pa´fuera..!).
(José Ángel Borrego, 0414-8187722)

Nota bene: José Luis Arriojas, en El Tigre, conduce todos los domingos (hoy también) el programa radial “ARRIJOL” de música romántica, por la 102.5 fm, de 6 a 8 pm. Dos horas de la mejor música del género que nunca dejará de hacernos sentir humanos: el romance hecho canción.