Si los servicios públicos entraran en una carrera de caballos, la electricidad y el agua se estarían disputando los primeros lugares. Uno estaría ganando cabeza a cabeza en este caso la electricidad que, en el caso del estado Zulia, le gana por apenas un cuerpo de ventaja al suministro de agua potable.

En mi caso particular, en la parroquia Raúl Leoni de Maracaibo reside una de las comunidades más grandes del Municipio Maracaibo. Y yo soy parte de ella.

Ya llevamos contados (al momento de escribir este artículo) 25 días sin servicio agua. Nada de exageración: cerca de un mes de horas y horas continuas de puro martirio.

Lo único que sale por las tuberías de Hidrolago es un “suspiro de aire”, a pesar de que las lluvias están afectando a Maracaibo con inundaciones y quizás pudiera aprovechar la hidrológica. Pero nada que sale agua de las tuberías que, inexorablemente, se oxidan.

Hay comunidades que tienen más de diez años sin el preciado líquido, como en los barrios de la zona sur que, por lo visto, están borrados del mapa de la hidrológica.

Pero ¿Qué está pasando?

Tres embalses construidos en el municipio Mara en la etapa democrática, suministran en teoría agua a los municipios Maracaibo, Guajira, Mara, Jesús Enrique Lossada y Miranda para una población que en 20 años se ha multiplicado siendo estos ahora insuficientes para atender a la población.

 Es insólito que no se hayan construido otros reservorios de agua y los que aun existen están en completo abandono. No hay vigilancia y control por parte de la Guardia Nacional Bolivariana de los embalses lo que ocasiona que haya mas de un 70 por ciento de deforestación de las cuencas de los ríos, según cifras aportadas por movimientos ecológicos y el Centro de Ingenieros del estado Zulia.

Mientras tanto, el servicio de agua va cabeza a cabeza con el pésimo servicio eléctrico y ahí si destaca, tratando de ganar esta competencia perversa de cuál de los dos es peor.

No hay control de las zonas protectoras donde hay actividad agrícola y pecuaria que desforestan grandes cantidades de hectáreas de árboles, interviniendo las cuencas de los ríos y los propios embalses.

Freddy Benítez, dirigente vecinal de la parroquia Raúl Leoni, asegura que, “no es solo el  mantenimiento a toda la red de distribución, son los propios funcionarios de la hidrológica del Zulia quienes manipulan las válvulas que suministran de agua a  los barrios y urbanizaciones del oeste de Maracaibo en un complot perverso para obligar a los vecinos a comprar el agua de camiones cisternas insalubres,  y con el precio de las pipas en  dólares,  en efectivo,  que muchos no tienen con que pagar”.

La gran pregunta es: ¿será verdad? Creo que Benítez tiene mucha razón cuando día a día el servicio de agua es inexistente. Y solo se refleja en los recibos que, eso sí, llegan puntualmente a las casas y apartamentos.

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