Durante una comparecencia pública este jueves, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ratificó la aceptación de un cese al fuego temporal de diez días con Líbano. No obstante, el mandatario fue enfático al condicionar cualquier resolución de paz permanente a la desarticulación completa de la estructura de Hezbollah.
“Tenemos la oportunidad de lograr un acuerdo histórico con Líbano”
Netanyahu expresó estas palabras en un discurso emitido por televisión, donde aclaró que la prioridad absoluta para el Estado judío es que la organización armada, que cuenta con el respaldo de Irán, “debe ser desmantelado”.
Control militar y seguridad fronteriza
El jefe de Gobierno israelí también puntualizó que sus fuerzas de defensa no permitirán que Hezbollah recupere movilidad operativa en la región. Por ello, Israel sostendrá una vasta “zona de seguridad” bajo su administración militar, la cual se proyectará hasta la zona limítrofe con Siria.
“No hemos aceptado la exigencia de Hezbollah de retirar nuestras fuerzas al límite internacional. Seguiremos presentes en el sur de Líbano con una extensa zona de seguridad”
Según el líder israelí, mantener este dominio territorial y la vigilancia constante resulta vital para bloquear cualquier intento de reorganización de la milicia chií que pueda derivar en nuevas agresiones contra las comunidades del norte del país. Asimismo, Netanyahu destacó que el respaldo de la administración en Washington es un pilar fundamental para salvaguardar los intereses de Israel y ejercer presión sobre el régimen de Teherán y sus fuerzas aliadas en la zona.
Respecto a su relación con la Casa Blanca y el panorama regional, el primer ministro reveló detalles de sus conversaciones privadas con el mandatario estadounidense:
“El presidente Trump me dijo que está decidido a continuar el bloqueo del estrecho de Ormuz y a desmantelar las capacidades nucleares de Irán”
El periodo de tregua pactado tiene fijado su inicio para las 21:00 GMT de este mismo jueves. El objetivo principal de esta pausa es facilitar el inicio de diálogos directos para la paz entre ambas naciones, si bien el panorama en el sur libanés continúa marcado por la volatilidad. Netanyahu aclaró que los movimientos militares no se detendrán totalmente mientras duren las conversaciones y resaltó que las tropas de las Fuerzas de Defensa de Israel se encuentran muy cerca de doblegar la resistencia en Bint Jbeil, una localidad de alta importancia estratégica para Hezbollah.
Respuestas de Hezbollah y el Gobierno Libanés
Por otro lado, la cúpula de Hezbollah manifestó su rechazo tajante a cualquier pacto que otorgue a los soldados israelíes permiso para circular libremente por suelo libanés. Desde el grupo chií se reivindicó el derecho a la defensa armada frente a la presencia de tropas extranjeras. Un portavoz de la organización declaró que la situación de ocupación habilita a la población y a la resistencia a actuar “por todos los medios hasta que Israel se retire”.
En contraste, el gabinete libanés, liderado por el primer ministro Nawaf Salam, ha visto el anuncio con una mezcla de esperanza y prudencia. Salam, quien ha mantenido una postura crítica frente al accionar directo de Hezbollah en la guerra, celebró el cese temporal señalando que detener las hostilidades ha sido la mayor urgencia para su país durante todo el conflicto.
Este respiro en el conflicto ocurre tras semanas de duros enfrentamientos, marcados por una incursión terrestre y una ofensiva aérea destinada a desplazar a los milicianos fuera del territorio ubicado al sur del río Litani.
- La ofensiva de Israel se inició formalmente el pasado 2 de marzo.
- El conflicto escaló luego de que Hezbollah iniciara ataques en solidaridad con Irán.
- Se estima que decenas de miles de ciudadanos libaneses han tenido que abandonar sus hogares debido a la crisis humanitaria en la frontera.
Para concluir, Benjamin Netanyahu sentenció que “el área hasta el Litani se convertirá en zona prohibida para Hezbollah”, advirtiendo que la tutela militar sobre esta franja geográfica no será un punto negociable. En este contexto, Estados Unidos ha redoblado sus esfuerzos diplomáticos. El presidente Donald Trump ha propuesto encuentros bilaterales y una cumbre en la Casa Blanca para establecer un tratado de paz duradero, bajo la premisa de que el desarme de las milicias pro-iraníes y la vigilancia internacional son requisitos innegociables para la estabilidad en Medio Oriente.
Kch
