El dolor y la injusticia cobraron la vida de la señora Carmen Navas, quien falleció en un centro de salud de la capital tras asistir, horas antes, a una misa. Su deceso ocurre luego de que se apagara su único motor de lucha: encontrar a su hijo, el expreso político Víctor Quero Navas.


Durante meses, la señora Carmen buscó incansablemente a Víctor. En el camino, las autoridades la engañaron cruelmente sobre su paradero, ocultándole una trágica realidad. Su mayor miedo se confirmó de la peor manera: su hijo ya había muerto y había sido enterrado en secreto. Recientemente, el cuerpo de Víctor fue exhumado, identificado y sepultado nuevamente por sus seres queridos. Tras sepultarlo dignamente, el alma de esta madre no resistió el peso de tanta crueldad; sin un motivo para seguir batallando, prefirió reencontrarse con él.
El caso de la señora Carmen y su trágico desenlace resuena con fuerza dentro y fuera de las fronteras. Venezuela y el mundo ven en el dolor de esta madre el vivo reflejo de lo que jamás se debe tolerar: el uso del sistema de justicia para callar voces disidentes, la desaparición forzada de personas y una impunidad que se pretende normalizar.


Hoy, el país llora a una madre que resistió hasta el final. Que Dios le dé el descanso eterno a esta valiente mujer venezolana, cuyo legado de amor y dignidad frente a la opresión no será olvidado.

Crítica24