El Gobierno del presidente Donald Trump dio un nuevo paso en una iniciativa que ya provoca polémica dentro y fuera de Estados Unidos; la creación de un billete conmemorativo de 250 dólares con la imagen del mandatario. La propuesta, impulsada desde el Departamento del Tesoro, forma parte de los preparativos rumbo al aniversario 250 de la independencia estadounidense en 2026.

De acuerdo con reportes difundidos por medios estadounidenses, funcionarios cercanos a la administración presionaron a la Oficina de Grabado e Impresión para avanzar con prototipos del nuevo billete, pese a que existe una ley federal que prohíbe colocar a personas vivas en el papel moneda oficial del país. La medida reavivó el debate sobre el culto a la figura presidencial y el uso de símbolos nacionales con fines políticos.

El Departamento del Tesoro avanza hacia la creación de un billete de 250 dólares con un retrato de Donald Trump”, señaló un portavoz citado por diversos medios estadounidenses. El proyecto también estaría ligado a una propuesta legislativa promovida por el congresista republicano Joe Wilson.

La controversia creció luego de conocerse que Patricia Solimene, entonces directora de la Oficina de Grabado e Impresión, fue removida de su cargo tras expresar objeciones legales y técnicas sobre la iniciativa. Según The Washington Post, la funcionaria advirtió que producir un nuevo billete requiere años de desarrollo y autorización formal del Congreso. “No estamos autorizados para hacer esto”, habría señalado Solimene al explicar las restricciones legales existentes.

Aunque el proyecto todavía no recibe aprobación definitiva, ya circulan diseños preliminares con la imagen de Trump acompañada por elementos patrióticos y referencias al llamado “Semiquincentenario” de Estados Unidos. La propuesta se suma a otras acciones impulsadas durante el actual mandato republicano, como monedas conmemorativas, documentos oficiales y artículos alusivos al presidente.

Las reacciones no tardaron en llegar. Mientras simpatizantes de Trump consideran que la medida representa un homenaje histórico, críticos aseguran que se trata de un intento de consolidar una narrativa personalista desde el poder. Por ahora, el debate sigue abierto y el futuro del billete dependerá tanto del Congreso como de los límites legales que aún siguen vigentes en Washington.

DAS