El jefe del Comando Sur de los Estados Unidos, el general Francis L. Donovan, se reunió con líderes del alto mando militar cubano en el perímetro de la Base Naval de la Bahía de Guantánamo.
De acuerdo con la información oficial emitida por el Comando Sur, el encuentro tuvo como propósito central realizar un “intercambio sobre asuntos de seguridad operativa”.
La delegación de oficiales cubanos estuvo encabezada por el general Roberto Legrá Sotolongo, viceministro jefe del Estado Mayor General del Ejército de la isla caribeña.
Durante la jornada, el general Donovan también dirigió una evaluación técnica de la seguridad perimetral de la base naval y discutió planes sobre la protección de fuerzas, la seguridad de los miembros del servicio, sus familias y la preparación operativa de las instalaciones.
Segundo encuentro de alto nivel en semanas
Esta reunión entre Donovan, responsable de las operaciones militares de EEUU en el hemisferio occidental, y Legrá Sotolongo representa el segundo contacto directo entre altos funcionarios de Washington y La Habana en las últimas semanas.
Las conversaciones se desarrollan en un escenario de extrema complejidad, marcado por la crisis social y económica en la isla, así como por la histórica imputación judicial en EEUU contra Raúl Castro por el derribo de dos avionetas civiles en 1996.
Previamente, hace 15 días, el jefe de la CIA, John Ratcliffe, sostuvo un encuentro con altos funcionarios cubanos en el marco de unas complejas negociaciones bilaterales.
Tras esa cita, las autoridades de La Habana señalaron que los elementos aportados permitieron “demostrar categóricamente que Cuba no constituye una amenaza para la seguridad nacional de EEUU”, manifestando su disposición de mantener el diálogo político.
Alertas y posturas encontradas
El gobierno cubano advirtió este jueves que la postura adoptada por la Casa Blanca pone en duda la «seriedad» y «responsabilidad» con que se encara el proceso.
Asimismo, sostienen que la acusación penal contra Raúl Castro (de 94 años) es una «acción política» para justificar una eventual agresión militar.
Por otra parte, trascendió que el gobierno cubano aceptó en principio una oferta de la administración de Donald Trump por un monto de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria a cambio de la implementación de reformas internas.
Llamado ante la ONU y advertencia
La urgencia de las negociaciones coincide con el pronunciamiento del canciller cubano, Bruno Rodríguez, quien solicitó ante el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la asistencia urgente de la comunidad internacional para evitar un desastre humanitario en la isla.
Mientras que el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, ratificó la postura de la administración Trump al señalar que Washington prefiere «siempre una solución diplomática».
No obstante, el jefe de la diplomacia estadounidense advirtió de manera categórica que el Ejecutivo norteamericano dispone de otras opciones de contingencia, recordando que la cúpula de La Habana «siempre ha representado una amenaza para la seguridad nacional» de los Estados Unidos.
2001
