Las compañías energéticas británicas BP, anteriormente British Petroleum, y Shell, han comenzado a acelerar proyectos gasíferos en Venezuela ante una merma en las reservas estratégicas de gas natural licuado (GNL) de la Unión Europea (UE) y una fuerte volatilidad en los precios del gas, según información de The Daily Journal. 

Estas dos multinacionales del denominado viejo continente son unas de las que tienen mayor presencia histórica en el Caribe, con posiciones privilegiadas para monetizar las gigantescas reservas de gas natural de Venezuela. Varias estimaciones del mercado sitúan los inventarios europeos alrededor de un 30% por debajo de su promedio histórico reciente. 

Las tensiones que ha desatado la guerra en Medio Oriente, por donde transita el 20% del petróleo y gas global, que ha derivado en incertidumbre sobre el suministro mundial del GNL, más los daños sufridos en la capacidad exportadora de Qatar, uno de los principales abastecedores globales, ha hecho que ambas empresas ha hecho que Shell y BP centran su mirada en el Golfo de Paria, donde se encuentran unos de los mayores yacimientos gasíferos costa afuera del hemisferio occidental. 

«Los proyectos Dragón, Manatee y Loran-Manatee figuran entre las iniciativas con mayor potencial para impulsar futuras exportaciones a los mercados europeos», indica The Daily Journal, al tiempo que resalta que «la infraestructura necesaria para procesar ese gas ya existe. El centro neurálgico de esta estrategia es Atlantic LNG, ubicada en Point Fortin, Trinidad y Tobago. Esta instalación constituye la mayor planta de exportación de gas natural licuado de América Latina y, durante años, ha sido operada por un consorcio integrado por Shell, BP, la estatal trinitense NGC y otros socios internacionales. Desde el punto de vista técnico y logístico, Atlantic LNG representa la ruta más rápida y eficiente para convertir el gas venezolano en cargamentos destinados a Europa», apunta The Daily Journal.

Agrega que la «ventaja geográfica es evidente», debido a que los campos gasíferos venezolanos están a poca distancia de las instalaciones de Trinidad y Tobago, lo que reduce significativamente los costos de transporte y de infraestructura en comparación con proyectos similares en otras regiones del mundo. «Además, buena parte de las instalaciones marítimas, los gasoductos y los sistemas de procesamiento ya existen o requieren inversiones relativamente limitadas para entrar en operación comercial».

BE