El reloj apenas marcaba los 20 minutos cuando el estadio contuvo el aliento. Un desborde letal de los Leones del Atlas desarmó el fondo brasileño, permitiendo que Ismael Saibari fusilara a Alisson Becker sin importar el peso de la camiseta de Brasil.

El MetLife Stadium era una caldera, y Marruecos, el gigante del norte de África, plantaba cara desde el arranque ante la pentacampeona del mundo en el Grupo C. El emotivo compromiso fue presenciado por miles de fanáticos que hicieron vibrar las tribunas en Nueva Jersey.

Sin embargo, el seleccionado sudamericano no tardó en golpear. Bajo la batuta de un frente de ataque que jugaba a ritmo de rock and roll, apareció la genialidad de su máxima figura. Al minuto 31, Vinícius Júnior cazó un balón en el área rival, frotó la lámpara y facturó con frialdad para inflar las redes, decretando el empate definitivo y desatando los festejos de la marea verdeamarela.

A partir de ahí, el partido se transformó en un ida y vuelta vibrante donde ambos conjuntos tuvieron sus opciones. Brasil adelantó líneas buscando hacer valer su jerarquía y generó ocasiones claras en los botines de Raphinha, pero la férrea disciplina táctica de Marruecos demostró por qué es un rival temible en el plano internacional.

La escuadra africana resistió con autoridad cada embate defensivo y su guardameta Yassine Bounou bajó la cortina con intervenciones sobrias, apagando el peligro en los últimos minutos.

La versión brasileña presionó con intensidad en el tramo final, metiendo variantes ofensivas como los ingresos de Luiz Henrique y Matheus Cunha, pero le faltó esa definición formidable para ponerle la cereza al postre. Por su parte, Marruecos supo sufrir cuando el físico empezó a pasar factura y defendió el resultado de forma heroica hasta el pitazo del colegiado.

Este resultado le otorga a ambas selecciones su primer punto en el certamen, dejando la clasificación completamente abierta.

Lo que viene en el Grupo

Tras este debut de alto voltaje, los caminos se dividen con urgencias distintas: Brasil tendrá que lamerse las heridas, ajustar la contundencia en ataque y buscar una victoria obligatoria en su próximo desafío frente a Haití el viernes 19 en Filadelfia.

Marruecos llegará con el pecho inflado y la confianza por las nubes para seguir demostrando que puede competir de igual a igual ante cualquier potencia en este Grupo C.

Colaboración: Aarón Ulacio M.