La actividad diplomática entre Estados Unidos e Irán se ha intensificado en las últimas horas en medio de crecientes expectativas sobre un posible entendimiento político preliminar que, de concretarse, abriría una nueva fase en la crisis bilateral y en la tensión regional.

Según las informaciones disponibles, las conversaciones no habrían culminado aún en un acuerdo definitivo, sino en un “memorando de entendimiento” o marco político provisional destinado a contener la crisis y establecer las bases para negociaciones más amplias sobre el programa nuclear iraní y otros asuntos de seguridad regional.

El posible avance se produce tras meses de escalada diplomática y militar y en un contexto de creciente preocupación internacional por el impacto del conflicto en la seguridad del Estrecho de Ormuz y en los mercados energéticos globales.

Anuncio de Pakistán y posible firma electrónica

El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, afirmó este viernes que las partes están “más cerca que nunca de un acuerdo de paz” y que existe la posibilidad de que el texto final sea cerrado en las próximas 24 horas.

Sharif añadió que Islamabad se prepara para una eventual firma electrónica del entendimiento entre Washington y Teherán, tras la cual se desarrollarían conversaciones técnicas en una fase posterior para su implementación.

Estas declaraciones refuerzan la percepción de que las negociaciones han entrado en su fase final, aunque sin confirmación oficial por parte de las partes involucradas.

Borrador del acuerdo y posiciones en disputa

Medios internacionales como Reuters, citando fuentes conocedoras del proceso, señalan que el borrador del acuerdo incluiría la liberación de activos iraníes congelados y el levantamiento de sanciones a las exportaciones de petróleo de Irán, a cambio de compromisos relacionados con la seguridad marítima en el Estrecho de Ormuz.

De acuerdo con estas mismas fuentes, el texto contempla además un periodo de conversaciones de 60 días para abordar el programa nuclear iraní, así como la posible revisión de antiguas exigencias sobre el programa de misiles de Teherán.

No obstante, un funcionario estadounidense citado por la agencia negó parte de estas informaciones y aseguró que no habrá liberación de fondos antes de la implementación del acuerdo, además de sostener que el Estrecho de Ormuz deberá permanecer abierto y libre de interrupciones.

Desde Israel, un alto funcionario expresó que su país buscará mantener libertad de acción frente a lo que considera amenazas a su seguridad nacional, en un contexto de creciente sensibilidad regional ante cualquier acuerdo.

Expectativas, cautela y posiciones de Irán

Fuentes diplomáticas citadas por Bloomberg apuntan a que Estados Unidos y sus aliados trabajan para normalizar el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz tras un eventual acuerdo, aunque advierten de posibles complicaciones logísticas, incluida la eventual presencia de minas en la zona.

En paralelo, la misma agencia señala que algunos elementos del borrador incluirían garantías sobre la retirada de uranio altamente enriquecido de Irán, mientras Washington habría incrementado su actividad diplomática con participación de altos funcionarios en las últimas 24 horas.

Según estas estimaciones, las probabilidades de un acuerdo cercano se situarían entre el 80% y el 85%, aunque persisten resistencias internas tanto en Irán como en sectores críticos del proceso.

En el caso iraní, las posiciones oficiales mantienen cautela. El Ministerio de Asuntos Exteriores indicó que el texto se encuentra en fase de revisión interna, mientras el canciller Abbas Araqchi señaló que las probabilidades de acuerdo son “más altas que nunca”, sin confirmar detalles concretos.

Teherán insiste en que aún no se ha tomado una decisión final sobre los términos del entendimiento, en un proceso que continúa sujeto a intensas negociaciones políticas y técnicas entre las partes.

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