El fútbol es maravilloso por su impredecibilidad, pero hoy ha sido sumamente injusto y cruel con la selección de Panamá. En el estreno del Grupo L de la Copa del Mundo 2026, el conjunto canalero firmó un partido sumamente serio, dominando la posesión, maniatando a una potencia africana y rozando el gol. Sin embargo, cuando el empate parecía inamovible, una desatención en el tiempo de descuento le permitió a Ghana llevarse un botín excesivo con un definitivo 1-0.
El planteamiento de Thomas Christiansen sorprendió a propios y extraños. A pesar de dejar en el banquillo a su estrella Adalberto Carrasquilla (quien no llegó al 100% físicamente), los panameños se adueñaron del balón con un juego de posesión pulcro y asociativo que neutralizó el músculo de las «Estrellas Negras» comandadas por Carlos Queiroz.
La impotencia se apoderó de Ghana durante más de 80 minutos, obligándolos a replegarse ante el asedio táctico de los de la CONCACAF.
Lo más destacado del encuentro
Monopolio canalero sin premio: Guiados por el criterio de Cristian Martínez y Yoel Bárcenas, Panamá firmó un escandaloso 64% de posesión a lo largo del compromiso. Lograron desactivar por completo la velocidad en transición de figuras como Antoine Semenyo y Jordan Ayew, aislando el ataque ghanés.
Lawrence Ati Zigi, el héroe bajo palos: Si Ghana se mantuvo con vida, fue gracias a su guardameta. Ati Zigi tuvo una noche inspiradísima en el Estadio de Toronto, deteniendo los intentos de Cecilio Waterman y José Luis Rodríguez, quienes comandaron las ofensivas panameñas más peligrosas de la primera mitad.
En la segunda mitad, Christiansen movió sus piezas buscando la victoria dando entrada a José Fajardo e Ismael Díaz. No obstante, la zaga liderada por José Córdoba aguantó con firmeza las tímidas embestidas directas propuestas por Queiroz.
El zarpazo en el descuento (90+5′): Cuando el árbitro ya miraba su reloj y el empate a cero parecía sentenciado, llegó la tragedia para Panamá. En una segunda jugada tras un rechace defensivo, el mediocampista ghanés Caleb Yirenkyi pescó un balón al borde del área y, tras la revisión del VAR que convalidó la jugada, mandó la esférica al fondo de las redes para desatar una eufórica e injusta celebración africana.
Colaboración: Aarón Ulacio M.
