El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció hoy que Washington realizará una revisión integral de su presencia militar en Europa durante los próximos seis meses, en medio del debate sobre el futuro de las capacidades estadounidenses dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Durante una reunión de ministros de Defensa de la alianza atlántica en Bruselas, el jefe del Pentágono explicó que el estudio evaluará el tamaño y la distribución de las fuerzas estadounidenses desplegadas en el continente europeo y precisó que el proceso podría concluir en un plazo incluso menor al previsto.

La decisión se produce en un contexto de análisis sobre la estrategia militar de Estados Unidos y el reparto de responsabilidades en materia de seguridad entre los miembros de la OTAN.

De acuerdo con reportes divulgados por medios internacionales, Washington estudia reducir parte de los recursos militares asignados a la alianza, incluida una disminución del número de aviones de combate y bombarderos estratégicos, así como el retiro de algunos activos navales, entre ellos un portaaviones y submarinos destinados a operaciones de la organización.

Las mismas informaciones señalan que el futuro de unos 80 mil efectivos estadounidenses estacionados en Europa continúa bajo evaluación, mientras persisten diferentes criterios entre funcionarios norteamericanos sobre el alcance de los posibles ajustes.

Desde hace varios años, Estados Unidos ha instado a sus aliados europeos a incrementar sus presupuestos de defensa y fortalecer sus capacidades militares propias, con el objetivo de reducir la dependencia del respaldo militar estadounidense, aunque ha reiterado su compromiso político y estratégico con la OTAN.

La revisión anunciada por el Pentágono ocurre en momentos en que la alianza atlántica analiza los desafíos de seguridad en Europa y el fortalecimiento de sus mecanismos de defensa colectiva frente al cambiante escenario internacional.

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