El equipo estadounidense afrontó su segundo partido del Grupo D en el Lumen Stadium (Seattle, Washington) con el ánimo por las nubes tras su victoria inicial, y rápidamente tomó el control del encuentro, dominando a Australia.

La asfixiante presión del equipo local pronto dio sus frutos en el minuto 11, tras una potente arrancada y un peligroso centro desde la banda izquierda del delantero Folarin Balogun. En un intento por bloquear el disparo, el defensa australiano Cameron Burgess marcó en propia puerta, regalando así el primer gol al equipo estadounidense.

El gol tempranero hizo que el juego del equipo estadounidense fuera mucho más fluido. Luego, antes de que terminara el primer tiempo, el equipo de Mauricio Pochettino amplió su ventaja. En el minuto 43, el joven defensa Alex Freeman aprovechó un forcejeo en el área y, con un salto espectacular, cabeceó el balón al fondo de la red, poniendo el marcador 2-0.

En la segunda mitad, Australia intentó presionar en busca de un gol para recortar distancias, pero todos sus intentos fueron fácilmente frustrados por una sólida defensa. La serenidad del entrenador Pochettino quedó patente al instruir proactivamente a sus jugadores para que bajaran el ritmo, mantuvieran un control firme del balón en el mediocampo y neutralizaran cualquier ataque desde el principio.

El partido terminó sin goles en la segunda mitad. El país anfitrión, Estados Unidos, se alzó con una merecida victoria por 2-0. Con un total de 6 puntos (diferencia de goles +5) tras dos partidos, el equipo estadounidense avanzó con confianza a la primera ronda eliminatoria. Mientras tanto, el equipo australiano deberá decidir su destino en la final.

VVN