La incapacidad de Enrique Márquez para ser validado por la oposición vinculada a María Corina Machado dejó un vacío de interlocución «institucional» que Washington no podía permitirse. Es aquí donde surge la figura de Dinorah Figuera que al estar vinculada orgánicamente a Primero Justicia —partido que, aunque forma parte de la Plataforma Unitaria, mantiene una cultura política de negociación histórica distinta a la del ala radical de MCM—, ofrece al Departamento de Estado una vía para gestionar la reinstitucionalización sin depender del visto bueno de la líder opositora.

Sin embargo, al arribar a Maiquetía, Figuera no tenía la dimensión completa de su misión; fue hasta después de su encuentro con el encargado de negocios de la embajada norteamericana en Venezuela, John Barrett, que supo realmente en lo que se había metido y el verdadero alcance del rol que le tocaba asumir.

A fin de cuentas, Figuera no está allí para representar a MCM, sino para ejecutar una agenda técnica de Estado que trasciende a las figuras políticas actuales. Bajo este panorama, su reciente «desliz» de nombrarse «presidenta de la AN 2026» no es más que un guiño a los radicales, más que a detentar un poder real, operando estrictamente por el tiempo que decidan los actores que hoy tutelan el país.

El silencio o la cautela de la Plataforma Unitaria ante esta visita no es casualidad, ya que una de las condiciones implícitas, o incluso explícitas, en esta mesa de trabajo con Jorge Rodríguez es el enfriamiento de la conflictividad callejera.

La narrativa de «calentamiento de las calles» promovida por las directrices de Machado choca frontalmente con la hoja de ruta de «transición ordenada» que busca Estados Unidos.

Como era de esperarse, a los miembros de la PUD no les gustó la orden de dejar las protestas y tener que aceptar que el rescate de las instituciones está por encima de las figuras o liderazgos, asumiendo con resignación el costo político de este nuevo esquema.

En este escenario, la prueba de fuego para Figuera será si logra, efectivamente, persuadir o forzar una tregua operativa: que las negociaciones sigan su curso bajo cúpulas sin la presión constante de una movilización que, para Washington, hoy resulta disruptiva para la estabilidad del proceso de transición.

A la par de este control de daños, Dinorah Figuera carga con el peso político de haber presidido la AN 2015 desde el exilio. Este es un punto crítico, pues su rol no es solo político, sino fiduciario.

La necesidad de justificar la gestión de los activos y fondos que manejó la AN 2015 es un imperativo; Figuera conoce de primera mano el mecanismo de desmontaje de estructuras, habiendo operado bajo la sombra del interinato de Juan Guaidó. Por lo tanto, posee el «manual» de cómo desmantelar o transmutar instituciones, un conocimiento técnico que Jorge Rodríguez y el oficialismo también requieren para transitar esta etapa sin un colapso total del sistema.

Todo este proceso se desarrolla bajo un horizonte sin lapsos, donde la ausencia de tiempos establecidos en los anuncios de la mesa técnica funciona como una estrategia deliberada de gestión de expectativas.

Al no haber cronograma, el proceso adquiere una plasticidad que permite a Washington y al gobierno encargado ajustar los ritmos según la reacción popular: si la calle se desborda, el proceso se acelera o se congela; si la calle se enfría, se avanza hacia la «reinstitucionalización».

En este juego de suma variable, Figuera funciona como el fusible, siendo una figura lo suficientemente institucional para el reconocimiento internacional, pero lo suficientemente prescindible para ser retirada si el costo político de la negociación se vuelve insostenible.

La pregunta que queda por resolver ya no es si Figuera puede negociar, sino si tiene la capacidad de arrastrar consigo a una base opositora que, en gran medida, ha desautorizado las vías de concertación con el oficialismo.

Razón tenía… El tiempo validó la postura de Manuel Rosales. Mientras sectores radicales satanizaron el diálogo y promovieron la abstención electoral como vía de quiebre, el devenir político forzó un retorno a la realidad. Hoy, quienes lo criticaron asumen el voto y la negociación como las únicas herramientas viables para el cambio. Su pragmatismo, vilipendiado en su momento, es hoy aplaudido como madurez política, demostrando que la ruta democrática e institucional —pese a sus complejidades— siempre fue el camino correcto frente a los atajos estériles.

Historia… Para lograr un cambio político sostenible, el rescate e institucionalización del Estado debe ser la prioridad absoluta; de lo contrario, cualquier victoria electoral se diluye en el vacío. El ejemplo más contundente ocurrió tras las elecciones parlamentarias de 2015, cuando la oposición venezolana conquistó una mayoría calificada en la Asamblea Nacional.

Sin embargo, la falta de contrapeso institucional permitió que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y el Consejo Nacional Electoral (CNE) anularan de inmediato la representación de los diputados de Amazonas por un supuesto fraude nunca demostrado. Estas elecciones jamás se repitieron, mutilando el poder real del parlamento.

A este bloqueo externo se sumó la debilidad interna o mas bien la complicidad o negligencia de varios parlamentarios que faltaron a la sesión clave para nombrar a un nuevo órgano electoral autónomo. Este episodio demuestra que sin instituciones fuertes, transparentes y blindadas contra el ventajismo y las ausencias estratégicas, los triunfos en las urnas son vulnerables al arbitrio del poder.

Radicalismos… Los vientos recientes parecen indicar que los Estados Unidos quieren mantener el foco de concertación política fuera del ala radical y por eso no creo que veamos a Julio Borges, Leopoldo López, Juan Guaidó, Juan Pablo Guanipa, Lester Toledo, entre otros. Sin embargo, junto a Dinorah Figuera surge la figura de  Juan Miguel Matheus, mano derecha y cuñado de Borges, por lo que este siempre formará parte e intentará imponer criterios que pueden conllevar a parálisis de la mesa, tal y como ocurrió en República Dominicana cuando Borges radicalizó su postura y se fracturó todo intento de ir rescatando la institucionalidad.

Maletas… Las que están preparando varios diputados para regresar desde el exilio. Unos lo harán para ver si integran la mesa de diálogo, mientras que otros buscarán opciones dentro del campo que se abre en el sector energético -aunque sea para hacer lobby- como es el caso del zuliano Elías Matta que salió de Estados Unidos por miedo al ICE rumbo a España y ahora espera retornar a Venezuela entre el 15 y el 20 de julio.

Negociada… Así fue la entrada del empresario José Enrique Rincón, conocido como el «Rey de Camarón», quien fue detenido el pasado domingo 14 de junio en Maracaibo al regresar desde los Estados Unidos y trasladado a Caracas. Se habla de una alta suma en dólares que fue negociada por una dama que se presenta como analista y estratega política. El sitio donde estaría recluido el empresario sería un hotel de una reconocida cadena internacional. Por cierto, este tipo de entregas se pagan a la entrada o a la salida, sino pregúntenle a un reconocido político que desembolsó tres millones de euros para poder salir al ruedo.

El Gatillo del Pueblo por Arnaldo»Moñoño»Piña…Zulia: La Salud, punta de lanza del Gobernador Luis Caldera, ahora le tocó a Machiques donde fue reahabilitado el Hospital Nuestra Señora del Carmen, a  este centro de salud no se le hacia nada desde hace casi 12 años, «Buena esa Tawala»… Maracaibo: Alcalde Di’Martino es bien evaluado por los marabinos, un cambio total ha dado la ciudad, por cierto quien sabe de la vida de Joemel Robles, queremos saber porque ha bajado la frecuencia en recolección de la basura en Juana de Ávila… Baralt: Desde la llegada de nuevo de Samuel Contreras a la alcaldía las cosas han cambiado para bien, no hay discriminación, todos los sectores productivos y políticos han unido criterio y esfuerzo para reimpulsar el municipio a mejores cosas…Seguridad: Felicitamos al Comisario Jorge Soto por su designación como Subdirector de Polimaracaibo, su experiencia sera fundamental en esta nueva etapa que afronta la institución con el cambio de directiva, se respira otro ambiente…

 Que Dios nos permita volver a ser la Venezuela de todos…nos leemos la semana que viene, donde estaremos mostrando a todos, ¡Sin Máscaras!