El fin de las especulaciones sobre el futuro del primer ministros Keir Starner ha llegado. El primer ministro acaba de anunciar su dimisión. Tal y como publicó el diario The Guardian, de tendencia laborista, ahora dará a conocer las fechas de aplicación de este renuncia que se concretará definitivamente el próximo otoño.

Con este anuncio, Starmer despeja el camino para que el hasta ahora alcalde de Mánchester, Andy Burnham, asuma las riendas del liderazgo del Partido Laborista y el Gobierno del Reino Unido, sin ir a unas elecciones internas. Esa, al menos, es la teoría. Otra cosa es que la práctica vaya a seguir los mismos pasos y surjan otros candidatos.

Burnham, rival de Starmer, jurará hoy como diputado después de ganar el pasado jueves el escaño de Makerfield, paso que era indispensable para ser eventualmente líder de su formación y primer ministro.

El anuncio de Starmer lo ha hecho desde su residencia oficial del 10 de Downing Street. Con esta medida se inicia el proceso para la designación de un nuevo líder laborista y jefe del Gobierno británico, el séptimo primer ministro en diez años.

El laborista ha dichop que «acepta con buena disposición» que ya no es la persona más idónea para llevar las riendas del partido. «La pregunta que se hace ahora mi partido es si soy la persona más indicada para liderarnos en las próximas elecciones generales. He escuchado la respuesta de mi grupo parlamentario a esa pregunta, y la acepto de buen grado».

Dicho esto, añadió: «Cada decisión que he tomado ha tenido como objetivo priorizar el país que amo. Por eso, renunciaré como líder del Partido Laborista» y «esta mañana he hablado con Su Majestad el Rey para informarle de mi decisión».

Hasta el pasado viernes, Starmer insistía en que no pensaba dimitir y que si había unas primarias en su formación para elegir a un nuevo líder se presentaría a ellas.

El primer ministro perdió autoridad y el apoyo de sus compañeros de filas tras el varapalo electoral que sufrieron los laboristas en las elecciones locales inglesas y regionales en Escocia y Gales del pasado 7 de mayo, en las que avanzó el partido popular de derechas Reform UK.

Ante la presión que ha recibido en los últimos días de varios ministros y diputados laboristas, el primer ministro llegó a la conclusión el fin de semana -durante su descanso en la residencia campestre inglesa de Chequers con su familia- de que tenía que comunicar su salida del poder, asegura el diario.

Starmer y su círculo íntimo comenzaron a trabajar el sábado en los borradores de su discurso de dimisión, agrega. El calendario más probable es que permanezca en el cargo hasta otoño, permitiendo que un nuevo líder reúna a las bases laboristas en la conferencia anual del partido a finales de septiembre.

«Lógicamente, lo mejor para Andy y Keir sería que esto ocurriera en septiembre», declaró un ministro al diario, sin mencionar su nombre. «Andy no tiene un equipo preparado para asumir el cargo en Downing Street y necesita tiempo para prepararse», agregó.

Lo que está por verse es si Burnham, que disfruta de un amplio apoyo entre los diputados laboristas, sería el único aspirante a sustituir a Starmer, o si habrá otros aspirantes.

En caso de que Burnham u otro diputado laborista decidan presentarse a una elección interna para acceder al poder, necesitará el apoyo de un mínimo de 81 diputados de la formación, equivalente al 20 % del grupo parlamentario del partido.

Wes Streeting, quien renunció como ministro de Salud el mes pasado, declaró la semana pasada que se presentaría a cualquier contienda interna y que contaba con el respaldo de 81 diputados para hacerlo.

A pesar de que Starmer afirmó que hablaría con Burnham esta semana, todo indica, según The Guardian, que podría decidir no hacerlo.

ED