Ante el los sismos registrados en territorio venezolano, el Centro de Ingenieros del Estado Zulia (CIDEZ), a través de su Oficina Coordinadora del Ejercicio Profesional (OCEPRO), fija posición pública orientada a resguardar la seguridad de la ciudadanía y a fortalecer los criterios técnicos de construcción en el país.
La institución expresa su más sentido pésame a los familiares de las víctimas del reciente evento sísmico, extendiendo su firme solidaridad con todas las comunidades que sufrieron pérdidas materiales. En estos momentos de contingencia, el CIDEZ reafirma su compromiso inquebrantable de acompañar a la nación desde los pilares de la técnica, la ética y la máxima responsabilidad profesional.
Con el aval de más de cuatro décadas de trayectoria velando por el ejercicio legal de la ingeniería y la arquitectura, la OCEPRO considera imperativo compartir una serie de reflexiones estructurales y recomendaciones institucionales destinadas a blindar la infraestructura nacional frente a la innegable naturaleza geológica del territorio.
Venezuela se encuentra en una zona de activa interacción tectónica, atravesada por complejos sistemas de fallas donde destacan los sistemas de Boconó, San Sebastián y El Pilar. Históricamente, esta vulnerabilidad geológica ha sido el catalizador del marco normativo nacional.
Desde el devastador terremoto de Caracas en 1812, pasando por el sismo de El Tocuyo en 1950 y el terremoto de Caracas de 1967 —acontecimiento que impulsó la fundación de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS)—, cada contingencia ha provocado avances científicos rigurosos. Hoy en día, este conocimiento técnico se encuentra consolidado en la Norma COVENIN 1756-1:2019, marco legal plenamente vigente que se alinea con los más altos estándares internacionales en materia sismorresistente.
El Colegio de Ingenieros (CIV) como garante del interés público
La OCEPRO resalta que el Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV) cumple un rol protector que supera el ámbito meramente gremial, actuando como el garante formal de la seguridad de las obras civiles frente al Estado y la sociedad.
Para que cualquier proyecto de construcción goce de plena validez legal, debe someterse a los procesos de certificación y registro del CIV, el cual constituye el primer filtro de idoneidad y defensa técnica frente a la impericia profesional.
Para asegurar un control estricto, el CIV exige y promueve el uso obligatorio de la Ficha Técnica y el Libro de Obra. Estos instrumentos funcionan como una bitácora científica inviolable y sirven de prueba legal determinante ante auditorías, peritajes o reclamos posteriores, asegurando la total trazabilidad del proceso constructivo.
Asimismo, en estricto cumplimiento de las normativas vigentes, el CIV evalúa y clasifica cada edificación de acuerdo a su tipología y complejidad estructural (residencial, comercial, industrial, administrativa, sanitaria o educativa).
Esta categorización delimita el nivel de experiencia mínima requerida para los ingenieros calculistas, residentes e inspectores, asegurando que la envergadura y los riesgos de cada estructura estén respaldados por un profesional con la cualificación idónea.
La Multifirma: Un legado técnico y legal nacido en el Zulia
En este escenario preventivo, la OCEPRO recuerda la vigencia de la Multifirma, un mecanismo de control de alta ingeniería que nació en Maracaibo en 1983 como una solución ágil y rigurosa para optimizar la permisología municipal sin rebajar los controles de seguridad.
Este hito se concretó mediante la Ordenanza Municipal publicada en la Gaceta Extraordinaria Nº 115 del 17 de marzo de 1983, gracias a un esfuerzo conjunto entre el CIDEZ, la Cámara de la Construcción, la Cámara Inmobiliaria y el Concejo Municipal del Distrito Maracaibo.
Dueño de un rotundo éxito, el modelo fue institucionalizado a nivel nacional en 1996 por el Colegio de Ingenieros de Venezuela bajo la creación formal de la OCEPRO (aprobada en la Asamblea Extraordinaria Nº 107 del 19 de junio de 1996).
Este sistema establece una responsabilidad solidaria estricta mediante la firma obligatoria de la totalidad de los proyectistas, el Ingeniero Inspector y el Ingeniero Residente de la obra, exigiendo certificación de solvencia gremial y una clasificación profesional rigurosa (del Nivel I al Nivel X).
Directrices de seguridad y recomendaciones de la OCEPRO
Con un propósito constructivo y enfocados en que la prevención es la única estrategia efectiva ante los fenómenos naturales, la OCEPRO emite las siguientes directrices esenciales:
-A las instituciones del Estado: Apoyarse de forma prioritaria en el Colegio de Ingenieros de Venezuela como el aliado técnico y consultor estratégico natural, capitalizando décadas de experticia y rigor institucional puestos a disposición del sector público.
-A los promotores de inversión y propietarios: Internalizar que los costos asignados a la calidad técnica representan una inversión directa en la protección de vidas y del patrimonio. La contratación de profesionales solventes y el apego estricto a los planos originales son decisiones financiera y socialmente más rentables que cualquier ahorro que sacrifique la seguridad estructural.
-A los profesionales de la ingeniería y arquitectura: Mantener un proceso riguroso de actualización académica sismorresistente y aplicar de manera inflexible la Norma COVENIN 1756-1:2019. Se recuerda que, bajo el Artículo 12 de la LEIAPA, únicamente los Ingenieros Civiles y los Arquitectos se encuentran facultados por ley para asumir la Inspección o Residencia de obras civiles.
-A la ciudadanía en general: Ejercer una contraloría social activa. Todo ciudadano tiene el derecho y deber de exigir que las edificaciones y urbanizaciones cuenten con planos visados por el CIV, Multifirma vigente, Ficha Técnica registrada y designación explícita de Inspectores y Residentes, denunciando cualquier irregularidad técnica observada en sus comunidades ante los canales competentes.
Nota de Prensa
