El estado Zulia arde, y no solo por la implacable ola de calor o los interminables racionamientos eléctricos que sofocan a los zulianos. La temperatura política escaló a niveles insólitos tras dos protestas recientes que, aunque abordaron la mismísima crisis del sistema eléctrico regional, parecieron responder a un guión de comedia táctica.

La primera puesta en escena la lideró Juan Pablo Guanipa en la histórica plaza Bolívar de Maracaibo. Flanqueado por la «sociedad civil» y adultos mayores sentados con pancartas, el dirigente de Primero Justicia posó de pie, con la imponente fachada del Palacio de los Cóndores de fondo. Una postal calculada al milímetro para proyectar liderazgo combativo, aunque le faltaron actores o extras porque los seis buses contratados para la movilización al parecer no cumplieron con la cuota.

Sin embargo, la respuesta de Voluntad Popular no tardó en llegar con un tono aún más extravagante: una «protesta pijamada» realizada en las inmediaciones de la Residencia Oficial del gobernador Luis Caldera. La dirigencia regional de la tolda naranja decidió exigir soluciones eléctricas en atuendo nocturno, convirtiendo el reclamo ciudadano en una suerte de performance para las redes sociales.

En esta puesta en escena, financiada por Toledo y por Alejandro Chacín, vemos rostros representativos de la tolda naranja como Sammy Cooquies, Ricardo Arrieta, Lewis Sebriant, Víctor Barboza, Roxana Araujo, Douglas Castro, Brenner Barrios, Elianny Chácín, Anabella De Turris, entre otros dirigentes.

Ambas manifestaciones son legítimas, constitucionales y responden a una tragedia cotidiana indiscutible. Pero el trasfondo de estos episodios deja servida la duda sobre las verdaderas intenciones de la oposición zuliana. ¿Se trata de una agenda política coordinada para presionar al poder regional o presenciamos un capítulo más de la guerra interna por el control del liderazgo opositor?

Tras años de hegemonía de Manuel Rosales y su partido Un Nuevo Tiempo, la carrera por arrebatarle el cetro del «líder del Zulia» se intensifica. En este empeño por desplazar al histórico caudillo zuliano, Guanipa y Lester Toledo parecen inclinarse por estrategias efectistas orientadas al impacto digital.

La realidad del colapso eléctrico golpea con fuerza a los hogares e industrias de la entidad. Mientras la población padece a diario la falta de servicio, queda en el aire una interrogante amarga: ¿alcanzará la estrategia opositora para estructurar propuestas y soluciones de fondo, o la causa zuliana quedará atrapada en una interminable competencia de videos virales?

Crítica24