Con una aguja de crochet entre los dedos, el animador levanta con suavidad el párpado de una oveja de plastilina. Es una técnica cinematográfica que data de los albores del cine, perfeccionada durante cinco décadas por Aardman Animations.
En el sótano de la compañía, con sede en Bristol y creadora de personajes queridos como Wallace y Gromit —que han cosechado cuatro premios Óscar—, los diseñadores han dedicado los últimos tres años y medio a la nueva aventura de la serie Shaun the Sheep.
Shaun the Sheep: The Beast of Mossy Bottom es el tercer largometraje protagonizado por la astuta oveja. Su estreno en los cines del Reino Unido está previsto para el 18 de septiembre. En esta ocasión, Shaun y su rebaño deben unirse para salvar la celebración de Halloween de una criatura terrorífica que acecha el huerto de calabazas de la granja.
La película conmemora el 50.º aniversario de Aardman, fundada en Bristol en 1976 por Peter Lord y David Sproxton, quienes fueron compañeros de escuela y comenzaron creando maquetas en la mesa de la cocina. Bajo la luz tenue del sótano de Aardman se han montado unas 40 pequeñas salas con fondo azul, con cortinas que esconden escenas de la película a escala de marionetas.
Una cortina se abre y revela la granja Mossy Bottom con sus colores otoñales; otra, un laboratorio de ciencia loca; y detrás de una tercera, un barco pesquero negro y rojo.
En un mundo dominado por animaciones digitalizadas y gráficos por computadora, Aardman se distingue por su minuciosa técnica artesanal de stop-motion, que se remonta a finales del siglo XIX.
“Nuestro objetivo como animadores es hacer que la gente piense que estos títeres están vivos”, dijo la directora de animación Claire Rolls. “Hoy en día, no hay muchos lugares en el mundo donde se haga animación stop-motion”.
“Brazos y orejas de repuesto”
En una escena ambientada en los muelles, Rolls —quien se unió a la empresa en 1998— trabajaba junto a Ed Jackson preparando las tomas de cámara. Las ovejas, con camperas impermeables amarillas, intentan llamar la atención de una tripulación de marineros, explicó Rolls.
El animador se concentra, con la mirada fija en una pantalla que alterna entre la toma que está preparando y el fotograma anterior. Para crear la ilusión de movimiento, levanta la cabeza de una oveja, baja las patas de otra y presiona el disparador de la cámara una vez que la toma está lista. Después de dos días de este trabajo paciente y minucioso, habrá filmado aproximadamente dos segundos de metraje, cada segundo compuesto por 24 fotogramas.
La película completa está formada por más de 100.000 fotogramas de stop-motion creados con esmero. Las criaturas que pueblan las producciones del estudio se fabrican en el piso de arriba, en el departamento de marionetas.
Tras aparecer por primera vez en 1995 en Wallace & Gromit: Un afeitado apurado, Shaun se ha convertido en uno de los íconos del estudio. Ahora es el héroe de una serie de televisión que se transmite en 170 países, de dos películas anteriores, y ha atraído a una gran cantidad de seguidores en las redes sociales.
En medio de un revoltijo de dibujos y materiales, Kate Anderson, jefa del departamento de marionetas, saca una caja llena de piezas intercambiables: una boca cerrada, una mandíbula abierta o redondeada en forma de “O” de sorpresa.
Esas piezas ayudan a los animadores a representar diferentes “sonidos y expresiones” para Bitzer, el sufrido perro pastor. Los creadores de marionetas “se quedan con la arcilla para las áreas realmente expresivas de la marioneta, como la cara”, dijo Anderson, aunque a veces se usa silicona para hacer los cuerpos de los personajes.
Ese material es más resistente cuando se aplica a un armazón de metal, explicó, con las figuras clavadas en su lugar para evitar cualquier error de continuidad.
“Como los animadores tocan las marionetas todo el día, se rompen con bastante facilidad”, dijo. “Siempre sabemos que necesitamos tener un gran stock de brazos y orejas de oveja de repuesto”.
“Peculiar y divertido”
“La animación es como una presentación en vivo”, dijo el codirector Steve Cox. Es diferente a las imágenes generadas por computadora y a las bidimensionales o 2D, ya que “realmente no puedes retroceder y cambiar las cosas una vez que las has hecho”.
La filmación se realiza en silencio y el sonido se agrega después, pero eso no impide que se note su humor “muy británico”, un poco “peculiar y divertido”.
“Sí usamos efectos digitales en nuestras películas, pero son un adorno para… el trabajo hecho a mano”, dijo el productor Richard Beek.
Según él, no se ha utilizado inteligencia artificial en esta última película de Shaun. Las figuras de plastilina de Aardman, tan divertidas e imaginativas, son fácilmente reconocibles, desde las calabazas hasta los lentes de científico loco de Shaun.
El estreno de Toy Story de Disney en 1995 generó preocupación, al igual que ahora con la inteligencia artificial, de que “ahora íbamos a hacer películas en computadoras” y que ya no habría lugar para la animación stop-motion.
“Pero lo que ha pasado es que hemos seguido haciendo películas”, dijo Beek. “El mundo entero cambia a nuestro alrededor, pero hay muchas cosas que se mantienen igual en Aardman, y tal vez eso sea en parte lo que le gusta a la gente… hay algo familiar en ello”.