En sus cinco primeros partidos de la temporada, el Barça le demostró a toda la Liga que quería su tercer trofeo consecutivo y dejó por el camino a Elche, Athletic Club, Rayo Vallecano, Valencia y Levante anotando un total de 21 goles, una cifra que subió a 28 este miércoles con el 7-2 que le endosó al Racing de Santander en el Camp Nou.
El Barça regresó al Spotify Camp Nou tras su doble visita a Valencia y lo hizo para recibir al Racing de Santander, un histórico del fútbol español, 15 años después en una noche marcada por la alerta amarilla por lluvias que había sido activada en la ciudad Condal.
Pero eso no fue excusa. El Barça quería conseguir su sexta victoria consecutiva en Liga y lo cierto es que necesitó muy poco para ponerse por delante. Porque ocho minutos después de que Munuera Montero indicara el inicio del duelo, Joao Cancelo se animó desde fuera, limpió las telarañas y le marcó un golazo por toda la escuadra a un Julen Agirrezabala que nada pudo hacer.
Los culés presentes en el Camp Nou alucinaron, como es normal, con el golazo del lateral portugués y tras las celebraciones correspondientes siguieron apoyando a su equipo. Quedaba mucho por delante y si algo quedó claro es que la producción ofensiva del Barça no se iba a detener.
Los de Flick las tuvieron de todos los colores y, en una de sus múltiples llegadas al área, Raphinha recibió un plantillazo de Pedro Felipe que acabó siendo señalado como penalti. El brasileño cogió el balón, miró a Julen Agirrezabala, le engañó por completo y marcó el segundo de la noche para el Barça.
El Camp Nou estaba disfrutando de lo lindo. Sin embargo, el Racing también quería celebrar algo y encontró el premio del gol gracias a Maguette Gueye. El problema es que el tanto del centrocampista senegalés no le valió para nada al conjunto cántabro. Porque, tras ese 2-1, el Barça anotó dos más antes del descanso. El tercero fue obra una vez más de Joao Cancelo y el cuarto lo anotó Raphinha, que volvió a dejarle claro a Flick que el ‘9’ estaba en casa.
El 4-1 fue demoledor para el Racing. Eso sí, pudo ser peor si Lamine Yamal hubiera marcado el quinto desde los once metros, algo que Julen Agirrezabala se encargó de evitar. El enfado del extremo de Rocafonda fue tremendo. Ahí se acabó la primera mitad.
Un duelo de ida y vuelta
Tras el paso por vestuarios, Hansi Flick se vio obligado a hacer un cambio con el que nadie contaba. Joan García, que había tenido un mal gesto al final de la primera mitad, se quedó en el banquillo y en su lugar entró Szczesny para disputar sus primeros minutos de la nueva temporada.
El cambio, como es normal, dejó incrédulos a los seguidores culés presentes en el Camp Nou, pero había que cambiar el chip. Todavía quedaban 45 minutos por delante y, pese a que el resultado era muy favorable para el Barça, podía pasar de todo.

El triunfo no se le iba a escapar al equipo de Flick. La renta era de tres goles, pero eso no le impidió al Barça seguir atacando. Al contrario. Y para intentar de contener los ataques culés, José Alberto, el técnico del Racing, decidió meter en el campo a tres de sus futbolistas habituales. Iñigo Vicente, Iker Luque y Yassir Zabiri entraron para intentar recortar diferencias.
Y, lo cierto, es que la apuesta le salió bien al técnico asturiano. Porque el encargado de marcar el 4-2 fue, precisamente, el delantero marroquí de 21 años. ¿Lo malo? Que la ‘alegría’ racinguista duró menos que el canto de un duro. Dos minutos después del tanto de Zabiri, Iker Luque barrió a Adeyemi dentro del área y Raphinha se encargó de marcar un gol más, lo que le dio la posibilidad de firmar su hat-trick particular.
No obstante, el 5-2 no fue suficiente para el Barça. Los azulgrana querían más y en la recta final del encuentro todavía hubo tiempo para ver dos goles. El sexto de la noche fue obra de Gabriel Jesús y el séptimo y definitivo lo anotó Lamine, que llevaba todo el partido intentando escribir su nombre en la lista de goleadores. Ahí se acabó el encuentro.
ED
