El gobierno argentino intensifica su estrategia diplomática y judicial en un firme propósito por recuperar la soberanía de las islas Malvinas. Las recientes medidas buscan frenar la explotación petrolera británica en el Atlántico Sur, mientras la administración nacional pretende consolidar un renovado respaldo de Estados Unidos en su reclamo histórico frente al Reino Unido.
El presidente Javier Milei instruyó a la Cancillería y a los equipos jurídicos del Estado a iniciar un procedimiento de arbitraje internacional para bloquear el proyecto petrolero Sea Lion. La decisión gubernamental busca impedir la extracción ilegal de recursos hidrocarburíferos en la Cuenca Malvinas Norte y desafiar la ocupación británica vigente desde el año mil ochocientos treinta y tres.
El comunicado oficial expresa textualmente: «El presidente de la nación ha instruido a la Cancillería y a los equipos jurídicos del Gobierno a que inicien el procedimiento de arbitraje previsto en el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, con el objeto de impedir la explotación ilegítima de los recursos hidrocarburíferos en la Cuenca Malvinas Norte, a través del proyecto denominado Sea Lion».
Advertencia y plazos legales contra Londres
El Ejecutivo argentino fijó un plazo perentorio para que el gobierno británico detenga las actividades extractivas en la plataforma continental. De persistir la negativa, la diplomacia nacional acudirá a instancias judiciales superiores para garantizar la protección de sus derechos soberanos.
El ultimátum gubernamental detalla: «Si en dos semanas el Reino Unido no frena la explotación ilegítima, vamos a ir al Tribunal Internacional del Derecho del Mar». A su vez, el mandatario ratificó la postura oficial mediante sus redes sociales al señalar que «las Malvinas son argentinas y se defienden con hechos, no palabras».
EFE
