El empresario, expresidente de Fedecámaras y miembro del Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Jorge Roig, analizó la política de bonificaciones en el país y su relación directa con el cálculo de las prestaciones sociales.
En declaraciones ofrecidas al programa Abriendo Puertas, transmitido por Venevisión, explicó que la asignación de bonos ha servido como un mecanismo de auxilio inmediato para colocar liquidez en manos de los trabajadores sin generar acumulaciones incalculables en los pasivos de las empresas y del sector público.
Roig defendió su aplicación transitoria como mecanismo para inyectar liquidez inmediata a la población.
«Yo no los satanizaría y tampoco los bendigo. Han sido la única solución para que el trabajador hoy tenga un poquito más de dinero en el bolsillo, porque nadie quiere aumentar el salario mientras tú tengas una retroactividad de prestaciones sociales como la que tenemos y con un sistema tan perversos», afirmó.
Transición del bono al salario formal
No obstante, el dirigente gremial enfatizó en el espacio televisivo la urgencia de iniciar una transición progresiva para restituir la figura del sueldo tradicional.
«Cuando tú le das después de 20 años al trabajador unas prestaciones sociales, no tiene absolutamente nada. Entonces, yo no maldigo los bonos, han sido una necesidad obligada, pero evidentemente que uno tiene que ir tendiendo a la recuperación del salario como ingreso», precisó.
A su juicio, el esquema de remuneraciones vigente debe transformarse para brindar estabilidad tanto a los empleados como a las organizaciones públicas y privadas.
Estamos todos de acuerdo en que el sistema laboral actual no está funcionando. Ni le da mayor ingreso a los trabajadores, ni le da seguridad ni certidumbre a los empleadores, y el gobierno tiene un paquete con 8 millones entre pensionados, jubilados y empleados públicos que no puede aumentarles el salario, enfatizó.
La Ley de Consensos para el cálculo de prestaciones
Frente a la posibilidad de encarar una reforma de la Ley Orgánica del Trabajo, Roig descartó una modificación de la norma marco y propuso un instrumento especial concertado.
«Lo que creo es que no va a haber reforma. Creo que va a haber lo que anunció la presidenta, que se llama la Ley de Consensos Laborales y Sociales. Que es algo en lo cual los tres sectores sociales vamos a estar de acuerdo para construir momentáneamente, temporalmente y a lo mejor opcionalmente una alternativa para el trabajador», detalló.
Respecto al mecanismo de pasivos laborales, aclaró que no se busca eliminar derechos adquiridos, sino modificar el método de cálculo.
En esa alternativa tiene que haber cosas como un cálculo diferente a la retroactividad de las prestaciones sociales. No se trata de quitar las prestaciones sociales, nadie ha planteado eso. Se trata de que el cálculo se pueda hacer como se hacía antes, anualmente depositándole al trabajador, no con la incertidumbre que ahora tienes, expuso el representante empresarial.
Alianzas energéticas e impuestos
En relación con los servicios públicos, Roig respaldó el retorno de capitales al sector eléctrico.
Sin electricidad no hay paraíso, pero para empezar estamos retomando un esquema que ya existió. La Electricidad de Caracas era privada y de un servicio excelente. La palabra privatizar a mí me gusta menos que la palabra asociación público-privada, indicó.
Finalmente, en materia fiscal, recomendó centrar la recaudación en el sector informal y en las ganancias directas de los propietarios.
«Yo creo que hay que perseguir un sistema tributario que vaya contra la informalidad, no que vaya contra el empresario que ya está establecido formal y que está produciendo», precisó.
2001
