«Queridos hermanos y hermanas, ¡Feliz domingo!». Con estas palabras, que forman parte de su saludo habitual, el Papa León XIV ha vuelto a dirigir el tradicional rezo del Ángelus desde la ventana de los aposentos papales, retomando así esta cita con los fieles después de la intervención quirúrgica a la que fue sometido.

Durante su intervención, el Pontífice ha querido expresar su gratitud a todas las personas que le han acompañado con sus oraciones durante los últimos días, especialmente desde que el pasado martes 13 de octubre fue operado de un adenocarcinoma de pulmón.

«Deseo agradecer a todos aquellos que en estos días han rezado por mi. He sentido realmente vuestro apoyo. Gracias», ha manifestado León XIV, reconociendo de este modo el cariño y el respaldo que ha recibido durante el periodo posterior a la operación.

El Santo Padre también ha dedicado unas palabras de reconocimiento a los profesionales sanitarios que le han atendido en el Hospital Gemelli de Roma. En concreto, ha querido mencionar tanto a los facultativos como al personal de enfermería y al resto de trabajadores del centro hospitalario que han participado en su atención.

«Mi particular agradecimiento a los médicos, enfermeros y a todo el personal del policlínico Gemelli», ha señalado el Papa, trasladando así personalmente su agradecimiento a quienes le han cuidado durante este proceso.

Además, León XIV ha compartido con los fieles una reflexión sobre lo vivido a raíz de su enfermedad y de la intervención quirúrgica. El Pontífice ha explicado que esta situación le ha permitido experimentar de una forma especialmente cercana las dificultades que atraviesan quienes padecen problemas de salud.

En este sentido, ha destacado que su experiencia personal le ha hecho sentir una mayor proximidad hacia las personas enfermas, al tiempo que ha anunciado su intención de recuperar progresivamente sus actividades después de haber superado la etapa más delicada.

«Esta experiencia me ha hecho probar de manera particular la cercanía de aquellos cuanto sufren una enfermedad. Superada esta fase delicada, ahora retomaré gradualmente mi actividad siempre con la ayuda de Dios y de sus oraciones. Gracias nuevamente», ha expresado el Santo Padre.

«Dios no teme a la historia, sino que viene a habitarla»

Por otro lado, durante su catequesis a partir del Evangelio de la liturgia de hoy recuerda que «en Jesús contemplamos a un Dios que no teme a la historia, sino que viene a habitar en ella. Su Reino no elimina los deberes y responsabilidades humanas. Sin embargo, exige que vivamos sin concesiones, libres de ambiciones perversas e intereses injustos, poniendo el Reino de Dios y su justicia por encima de todo».

Y señala que el perfil de quienes «dan al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» es «veraz, sin temor ni hipocresía y libre para hacer el bien».

ED