El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha roto su silencio desde que declaró ante el juez de la Audiencia Nacional como imputado, pero no para dar explicaciones sobre las joyas que incautó la UDEF cuando registró su despacho en una caja fuerte, como dijo que haría, sino para defender la ley de la amnistía tras el fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que se pronunció esta semana sobre las cuestiones prejudiciales que habían planteado los tribunales españoles.

En declaraciones a El Mundo, el exdirigente socialista sostiene que este fallo de la Justicia europea, que, según indica, respalda la ley de amnistía «de forma contundente y fundamentada en los principios democráticos del Estado de derecho», es «histórico» y cree que va a ayudar a zanjar «la grave crisis política, institucional y social» en Cataluña y que con la sentencia del TJUE «se refuerza» el Estado de derecho español.

A su juicio, esta polémica norma, en cuya negociación con Junts tuvo también un papel, en el marco de la investidura, «nació para la pacificación de las consecuencias» de dicha crisis. E invita a un «proceso de reflexión» a quienes «hostigaron» la ley y a los que la defendían.

Cuando Zapatero declaró en la Audiencia Nacional, hace ahora un mes, su defensa señaló que «como máximo» de una semana a diez días daría explicaciones sobre esas joyas que, pese a lo que había trascendido desde su entorno, tienen un valor que asciende a 1,3 millones de euros, como se dedujo de la tasación ordenada por el juez. Precisamente por esas joyas incautadas se le abrió una pieza separada, sumando dos presuntos delitos más por los que investigarle: fiscal y de contrabando. Han pasado tres semanas desde entonces y mantiene el silencio al respecto.

ED