Cumple 80 años este abril, ¿qué representa para usted?

En todas partes dice 13 de abril, pero yo realmente cumplo el 20 de abril. Me quito una semana de edad (risas). Nunca pensé que llegarían tan rápido los 80. Nunca lo creí. Es más, le digo a mi psiquiatra Arturo Rodríguez: ‘Mira, yo tengo un problema muy grande y es que el coco mío se divorció del cuerpo. Yo pienso de una manera y actúo de una manera mental y el cuerpo no me deja’ (risas). Mi humor me ayuda. A veces sí caigo en depresión por lo que está pasando en el mundo con la pandemia. Porque si al menos uno estuviera trabajando, bueno, okey. Chévere. Estás trabajando, quizás un poquito menos, pero lo haces, como hacían las señoras de 80 años de antes. Muchos de mis antecesores en la actuación trabajaron hasta los 85 años, como Carlos Márquez. Me pareció que los 80 era como muy leeeejos y ahora digo que no. Digo que la vida es como un rollo de papel ‘tualé’: cuando empieza, falta para que termine; pero cuando se está acabando, se va rapidito (risas).

¿Qué certezas tiene en este momento de su vida?

Dios existe. Que uno no es el dueño del destino. Todo está definido en la vida, lo he constatado. Yo le digo a Dios: estoy en tus manos y de tus manos llévame por los caminos que merezca.